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Picasso / Picasso
(1953)
Le ceneri di Gramsci, 1957
Tutte le poesie, Tomo I, Meridiani Mondadori, Milano 2003
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Picasso
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I
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En el dorado temblor dominical
del Valle Giulia la nación es cálida,
silenciosa: su inocencia es semejante
.
a su impureza. Parece como si ardiera
de alegría popular, y es un aburrimiento
irreligioso que se derrama
.
con el sol de los florones y los grandes abanicos
de los escalones. Este no es más
que el acto con el que se descompone la Italia
.
instituida, un anónimo y honesto
acto de civilización… Hay quien lo cumple
entre la hierba abrasada y la fresca
.
oscuridad que surge de las filas de exuberantes
pinos de Villa Borghese; otros
lo hacen reflejándose en las pompas 
.
festivas de la Plaza de España y se confunden 
con un rumor que se extiende alrededor
monótono y magnífico: aquí
.
está más encendido el sentido de una Italia
que vibra en una antigua nota
de paz, en una muerte dulce como el aire
.
en el que la clase más alta reina inmóvil.
.
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II
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Y por la escalinata el anónimo –alma
sin memoria de un cuerpo deteriorado
por siglos de sueños humildemente humanos
.
de burguesa experiencia- es ya un mito
en este dorado domingo
que le ve claro en su claro traje.
.
De pronto su vida aparece adornada
por suaves pasiones
y su mente (dominada
.
por su dura y servil dignidad
en el corazón de la Institución)
parece que arda –testigo inmune-
.
con el humilde deseo de comprender…
.
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III
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La primera tela, de escorzo intenso
y rosa, con un brillante y casi artesano
arabesco, pintada con tierra
.
y fuego escondido: vivo aún
el espíritu anterior a la guerra
mezcla en él escándalo  y fiesta,
.
la enormidad del pensamiento y la pureza
de la técnica, y la ardiente y ahumada superficie
donde ensortija sus tonos
.
cerúleas corolas sobre áridos terrones.
Emblema de la Francia más alta
cuando el atardecer parecía
.
un alba de fuego, y la desesperación espanta
la pena del crear, y el derrumbarse
del siglo parece un heráldico dibujo suyo.
.
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IV
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Pero ya los espumosos y crudos hijos
en nubes de blancura, con acerados
contornos, con pureza de lirios
.
y lujuria de cachorros feroces,
denotan incluso en la luz de una idea
digna de Velázquez, incluso en los encajes,
.
el exceso de expresión que los crea.
.
.
V
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La expresión que del cabello aflora
en el cuadro, con una visceral intimidad,
infecta de ardiente desamor,
.
que sacude la escama de dulces
tonalidades, que, si resiste e incluso
se mofa, se debe a reales,
.
ebrios coágulos. Pero entre los saltos 
y los rasguños del pincel vemos una zona
de luz verdosa, los aspavientos
.
de los desacuerdos; he aquí la Expresión:
que se pega a la córnea y al corazón,
no solicitada, pura, ciega pasión,
.
ciega destreza, impúdica hinchazón
de los sentidos, limpio aburrimiento.
Tan sólo a este furor ateo
.
podía, en la caduca Francia, ceder 
Goya su violencia. Quienes se exprimen aquí
son la pura angustia y la pura alegría.
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VI
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En la ordenada procesión
-horda del oír y del hacer,
no del creer-, los paisajes, las personas,
.
son esqueletos en cuya forma aparece,
sus perdidas figuras:
expresarlos es expresar su mal.
.
La patricia lechuza con un ávido
verde y un violeta en el pecho,
sin más sentido que el de inflamarse a sí mismo,
.
o en el ojo un borrón astuto y loco,
traidor; las flores que brotan
de un feto, o de una silla, y un esmalte
.
de tonalidades que los abrillanta
en el educado engranaje; las playas
en que exulta la alegría de un cadavérico agosto
.
en el que inventar tiene una mongólica
y monumental libertad que nada cuesta,
una brutal libertad que el mundo
.
transfigura a causa de la ignota fuerza
que tiene el vicio, que tiene la voluptuosidad
de exhibirse tiene: todo conduce
.
a una apacible furia de limpidez.
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VII
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¡Cuánta alegría en este furor por comprender,
en este expresarse que saca a la luz, 
como materia empírea,
.
nuestra confusión, que en castas superficies
extiende nuestros ofuscados afectos!
La claridad que enciende en ellas
.
las formas internas, las vuelve objetos nuevos,
verdaderos objetos, y no cuenta, sino que es coraje,
aunque delirante, que en ellos se refleje
.
la vergüenza del hombre que del Hombre
hace salario, la vergüenza del hombre
más reciente. De este hombre que con sabio
.
calor ve subir claramente,
en las horribles losas la figura
de sí mismo, su culpa, su
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historia. Ve reducidas a la oscura furia
del sexo las exaltantes represiones
de la Iglesia, y desnuda, con la pura
.
claridad del arte, la prístina razón
liberal; ve celebrada
con brillantes figuraciones
.
la decadencia de la débil burguesía
ávida aún en su miope
remordimiento y en su cinismo…
.
Pero qué profunda y tranquila alegría
comprender también el mal, qué infinito
regocijo, qué púdica fiesta
.
en la pasional sed de claridad,
en la inteligencia que, completa, certifica
nuestra historia en nuestra impureza.
.
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VIII
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Y de pronto he aquí, desbordante, el error de Picasso,
expuesto sobre las grandes superficies
que abren en paredes la baja, 
.
frágil idea, el puro capricho
airoso, la gruesa y gigantesca
expresividad. Él – el más cruel entre los enemigos
.
de la clase que refleja,
mientras quedaba en el tiempo de ella
- enemigo por furor y por babélica
.
anarquía, caries necesaria - sale entre el pueblo
y va a parar a un tiempo inexistente:
disimulado con los medios de su misma
.
antigua fantasía. Ah, no se halla en el sentimiento
del pueblo su despiadada Paz,
este idilio de blancos.
.
Ausente está aquí el pueblo, cuyo rumor
calla en estas telas, en estas salas,
cuando afuera estalla feliz por las plácidas
.
calles en fiesta, en un canto común
que invade barrios y cielos, calles y aldeas,
a lo largo de Italia, hasta los valles, derramando
.
por segados y amarillos declives 
trigales –por los pueblos de la Europa
perdida- donde repite los bailes
.
y los coros antiguos en el viejo
aire dominical… Y el error
se halla en esta ausencia. La salida
.
hacia lo eterno no se halla en este amor
deseado y prematuro. Es en el permanecer
dentro del infierno con una voluntad marmórea
.
de comprenderlo donde hay que buscar
la salvación. Una sociedad
destinada a perderse es fatal
.
que se pierda: una persona jamás.
.
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IX
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Desafortunados decenios… tan vivos
que no pueden ser vividos
sino con un ansia que los prive
.
de todo apacible conocimiento, con el dolor
inútil de tener que asistir a su pérdida
por su excesiva proximidad… Mudos
.
decenios de un siglo todavía verde,
y quemado por la rabia de la acción
que no conduce sino a dispersar
.
en su fuego toda luz de Pasión.
El puro miedo llena las últimas
salas expresado en zonas cristalinas
.
de infantil y senil cinismo: oscura
y alucinada Europa proyecta en ellas
sus paisajes internos. Aquí está madura,
.
si más transparente en ella se refleja,
la luz de la tempestad, las carnicerías
de Buchenwald, la periferia corrompida
.
de las ciudades incendiadas, los oscuros camiones
de los cuarteles fascistas, las blancas
terrazas de las costas, en las manos
.
de este zíngaro se tornan infames
fiestas, angélicos coros de carroña:
toestimonio de que de los dolorosos
.
años nuestros la vergüenza puede
expresar el pudor, transmitir
la angustia, la alegría: de que
.
es necesario estar locos para ser claros.
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1953-----
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Picasso
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I
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Nel tremito d’oro, domenicale 
di Valle Giulia, la nazione è calda, 
silenziosa: la sua innocenza è pari
..
alla sua impurezza. Sembra arda 
di popolare gioia, ed è una noia 
irreligiosa che solare si sparge
.
sui floreali gessi e i gran ventagli 
degli scalini. Non è questo 
che l’atto in cui si sbriciola un’Italia
.
istituita, un anonimo ed onesto
atto di civiltà... C’è chi lo compie 
tra le aiuole infuocate e il fresco
.
buio che le solca dai prorompenti 
pini di Villa Borghese, chi 
n’è riverberato nelle pompe
.
festive di Piazza di Spagna e si 
confonde in un brusio che trasale 
intorno monotono e stupendo: qui
.
è più acceso il senso di un’Italia 
vibrante in un’antica nota 
di pace, in una morte dolce come l’aria,
.
dove la classe più alta regna immota.
.
.
II
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E per la scalea l’anonimo, anima 
senza memoria, in un corpo immiserito 
da secoli di sogni umilmente umani
.
di borghese esperienza, ormai è mitico 
in questa domenica dorata 
che lo vede chiaro nel chiaro vestito.
.
Come d’improvviso appare ornata, 
la sua vita, di mite passione, 
e la sua mente (dominata
.
dentro il cuore dell’Istituzione 
dalla sua dignità dura e servile) 
come pare arda, immune testimone,
.
d’umile desiderio di capire...
.
.
III
.
La prima tela dalla scorza intensa 
e ròsa, in un gemmante arabesco 
quasi artigiano, dipinta con terra
.
e nascosto fuoco: ancora fresco 
lo spirito del vecchio anteguerra 
vi mescola scandalo e festa,
.
l’abnorme del pensiero e il puro della 
tecnica, e ardente e affumicata 
la superficie i suoi toni inanella,
.
ceree corolle su zolla disseccata. 
Insegna della Francia più alta, 
quando il tramonto pareva un’infuocata
.
alba, e la disperazione espanta 
pena del creare, e il frantumarsi 
del secolo un suo disegno araldico.
.
.
IV
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Ma già gli spumeggianti e crudi figli 
in nuvole di biancore, in acciarini 
contorni, con purezza di gigli
.
e carnalità di cuccioli ferini, 
delineano pur nel lume di un’idea 
degna di Velásquez, pur nelle trine,
.
l’eccesso di espressione che li crea.
.
.
V
.
L’espressione che sul pelo affiora 
del quadro, come da intimità viscerali, 
infetta di bruciante disamore,
.
e ne squassa la squama di tonali 
dolcezze, che, se resiste, e anzi 
irrigidisce, è per materiali,
.
inebbrianti cagli. Ma tra i balzi 
graffianti del pennello, la zona 
di quasi prativa luce, gli sfarzi
.
dei disaccordi, ecco l’Espressione:
che s’incolla alla cornea e al cuore,
irrichiesta, pura, cieca passione,
.
cieca manualità, impudico gonfiore 
dei sensi, e, dei sensi, tersa noia. 
A nient’altro che a questo ateo furore
.
poteva, nella cadente Francia, Goya 
cedere la sua violenza. Qui, a esprimersi, 
sono pura angoscia e pura gioia.
.
.
VI
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Dentro l’ordinata processione, 
orda del sentire e del fare, 
non del credere, paesaggi, persone
.
sono scheletri in cui corporeo appare 
il loro perduto essere oggetti:
esprimerli è esprimerne il male.
.
La civetta patrizia con sul petto 
un avido verde o un viola che altro 
senso non ha che infiammare se stesso,
.
o nell’occhio uno sgorbio, folle e scaltro,
a tradire; i fiori che s’incarnano
a un feto o una seggiola e uno smalto
.
di toni che li incera nel composto 
ingranaggio; le spiagge dove gongola 
la gioia di un cadaverico agosto,
.
in cui l’inventare ha una mongola, 
monumentale libertà che nulla costa, 
una brutale libertà che il mondo
.
trasfigura per l’ignota forza 
che ha il vizio, che ha la voluttà 
dell’esibirsi: tutto porta
.
ad una calma furia di limpidità.
.
.
VII
.
Quanta gioia in questa furia di capire! 
In questo esprimersi che rende 
alla luce, come materia empirea,
.
la nostra confusione, che distende 
in caste superfici i nostri affetti 
offuscati! La chiarezza che ne accende
.
le forme interne, li fa nuovi oggetti, 
veri oggetti, né conta, anzi è coraggio, 
benché delirante, che si rifletta
.
in essi l’onta dell’uomo che appannaggio 
fa dell’Uomo, l’onta dell’uomo più 
recente, questo, questo che con saggio
.
calore guarda evidenziata salire su 
nelle atroci lastre la figura 
di se stesso, la sua colpa, la sua
.
storia. Vede ridotte alla furia oscura 
del sesso le esaltanti repressioni 
della Chiesa, e dispogliata in pura
.
chiarezza d’arte la chiara ragione 
liberale; vede celebrata 
in riverberanti figurazioni
.
la decadenza della snervata 
borghesia ancora avida nel miope 
rimpianto e nel cinismo...
.
Ma che lietezza profonda e quieta 
nel capire anche il male; che infinita 
esultanza, che vereconda festa,
.
nell’accorata sete di chiarezza, 
nell’intelligenza, che compiuta attesta 
la nostra storia nella nostra impurezza.
.
.
VIII
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Poi ecco, colmo, l’errore di Picasso:
esposto sopra le grandi superfici 
che ne spalancano in pareti la bassa,
.
fittile idea, il puro capriccio, 
arioso, di gigantesca e grassa 
espressività. Egli - tra i nemici
.
della classe che specchia, il più crudele, 
fin che restavi dentro il tempo d’essa
- nemico per furore e per babelica
.
anarchia, carie necessaria - esce 
tra il popolo e dà in un tempo inesistente:
finto coi mezzi della vecchia stessa
.
sua fantasia. Ah, non è nel sentimento 
del popolo questa sua spietata Pace, 
quest’idillio di bianchi uranghi. Assente
.
è da qui il popolo: il cui brusio tace 
in queste tele, in queste sale, quanto 
fuori esplode felice per le placide
.
strade festive, in un comune canto
ch’empie rioni e cieli, borghi e valli, 
lungo l’Italia, fino all’Alpi, spanto
.
per declivi falciati e gialli 
frumenti - nei paesi della smarrita 
Europa - dove ripete i balli
.
e i cori antichi nell’antica 
aria domenicale  Ed è, l’errore, 
in questa assenza. La via d’uscita
.
verso l’eterno non è in quest’amore 
voluto e prematuro. Nel restare 
dentro l’inferno con marmorea
.
volontà di capirlo, è da cercare 
la salvezza. Una società 
designata a perdersi è fatale
.
che si perda: una persona mai.
.
.
IX
.
Sfortunati decenni… così vivi 
da non poter essere vissuti 
se non con un’ansia che li privi
.
di ogni quieta conoscenza, con l’inutile 
dolore di assisterne la perdita 
nella troppa prossimità... Muti
.
decenni, di un secolo ancor verde, 
e bruciato dalla rabbia dell’azione 
non trascinante ad altro che a disperdere
.
nel suo fuoco ogni luce di Passione. 
Le ultime stanze gremisce la pura 
paura espressa in cristalline zone
.
d’infantile e senile cinismo: scura
e abbagliata l’Europa vi proietta
i suoi interni paesaggi. E matura
.
qui, se più trasparente vi si specchia, 
la luce della tempesta; i carnami 
di Buchenwald, la periferia infetta
.
delle città incendiate, i cupi camions 
delle caserme dei fascismi, i bianchi 
terrazzi delle coste, nelle mani
.
di questo zingaro, si fanno infamanti 
feste, angelici cori di carogne:
testimonianza che dei doloranti
.
nostri anni può la vergogna 
esprimere il pudore, tramandare 
l’angoscia l’allegrezza: che bisogna
.
essere folli per essere chiari.
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1953-----
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Pier Paolo Pasolini. Palabra de corsario - Madrid 2005

Madrid 2005: Exposición - Poemas: Indice - Pagine corsare: Sumario