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Tan
nuevo en la luz de estos meses nuevos
en
otra parte a una luz de otros tiempos,
tú,
con fresco pudor e ingenuamente
Con
la sonrisa turbada de quien soporta
vienes
entre los amigos adultos y con humilde
a nuestras
ironías, a nuestras pasiones.
avergonzándote
casi de tu corazón festivo…
sino
porque existe: para tí, para que seas
Te
quedas con nosotros unos minutos, discreto,
de
la jovial, paterna y precoz sabiduría.
de
adolescente, herido apenas por el ridículo
En
el momento justo nos dejas, regresas
a la
luz que a buen seguro tú puedes contar
en
que la conciencia roza con sus brotes
Tú
quieres SABER, de nosotros: aunque
no preguntes
o plantees
alguna pregunta con ojos vergonzosos,
si
de nosotros quieres saber lo que a tus ojos
del
nuestro tiempo sean como pretende
la
parte de vida que hemos consumido
Quieres
saber los miedos mudos y los inmaduros actos
de
nuestras figuras para tí ya remotas.
tú
tan puro, el mal, tan límpido el odio
el
ojo herido, tomando partido, enteramente,
Quieres
saber qué hemos ganado
el
espíritu de esta pobre nación
esperando
que todo lo que te precede, Iglesia
entendimiento
en tu dulce deseo de vida…
ansia
de saber, si ésta ya dio prueba
nueva
vida en tí, en tus coetáneos.
descubierta
por nosostros y encontrada por tí,
Quieres
SABER.
No hay pregunta sobre un hecho
La
respuesta, si la hay, está en el puro
del
Vascello, a lo largo de los edificios
Las
tardes desesperadas por la excesiva tibieza
u olvidada
en nuevas primaveras
en
las que tú, feliz por tu ropa nueva
como
tú, felices, sales ligero de casa
por
el último sol- pienso en aquel serio, candoroso
Sólo
él, en verdad, podría responderte
Era
una mañana en la que soñaba inconsciente
cada
brizna de hierba, crecida a duras penas,
Veníamos
callados por el talud escondido,
de
nuestro último sueño común en el desnudo
Al
fondo Casarsa alboreaba sin aliento
y la
estación, golpeada por el sol contra la sombra
de
moreras y de zarzas, solo en la hierba
Le
vi alejarse con su maletita
entre
un poco de ropa, estaba su revólver; le vi alejarse
Los
hombros un poco justos en la americana
Volví
por el camino ardiente,
entre
fango verde de ortigas, la acequia
y los
renacidos rábanos que exhalaban
cubrían
el dorso de la vieja escarpadura,
Después
torcía el sendero hacia el corazón del campo:
paz
del trabajo, mudos en el amor elocuente,
viñas
y caseríos azules de sulfato
Demandando
saber, tú nos quieres atrás
Nos
quitas esta luz que para ti brilla entera,
Nosotros,
envejecidos, ya no damos más
Incluso
tu piedad ¿qué dice
Pues
por suerte ese pasado nuestro,
En
realidad no existe, eres libre de él y buscas
En
tu vida nueva no ha existido nunca
porque
quieres saber: en ti existe sólo,
Que
todo realmente ha renacido -y que todo
Es
vicio recordar, aunque es deber;
de
hace doce años, no sabes si es más
¡Fuese
conciencia abstracta la sombra que nos envejece,
¡Fuese,
como es en ti, despiadada alegría
Lo
que podíamos responderte se ha perdido.
nuevo
lenguaje suyo de muchacho- quien
Ya
casi era verano y los colores más bellos
El
maíz ya alto era una bandera
entre
las tiernas luces, reaparecidas para henchir
Todos
estaban llenos de desesperada alegría:
y balcones
tremolaban de pañuelos rojos
pandillas
de muchachos iban felices
Mi
hermano no estaba y yo no podía
el
camino al granero perdido en los campos, donde
pobre
madre nuestra había esperado, y ahora
Pero
tiene razón la vida que está en ti: la muerte,
Nosotros
deberíamos preguntar, como haces tú, deberíamos
Pero
la sombra que está ya dentro de nosotros
con
la vida que, aún, una fuerza amarga
Ay,
lo que tú quieres saber, jovencito,
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