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. . Me encuentro en esta estancia con rostro de muchacho, y adolescente, y ahora hombre. Pero a mi alrededor no muda el silencio y el blancor sobre los muros y las aguas; anochece hace milenios un mismo mundo. Pero ha mudado el corazón; y tras pocas noches se destiñe toda esa luz que desde el cielo abrasa la campiña, y mil lunas no han bastado a ilusionarme de un tiempo que realmente fuera mío. Un breve arco marca en el cielo la luna. Vuelvo la cabeza y la veo descendida, y quieta, como inexistente en la cansada luz. Y así la refleja la campiña oscura y serena. Creo todo exhausto de aquel perfecto engaño: y he aquí que parece hacerse nueva la luna, y -de improviso- cantar sosegados los grillos el canto antiguo. Lo
que no expreso muere.
Tras
haber sufrido el Objeto vuelve
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Appendice I a "Dal Diario" (1943-1944) . Mi ritrovo in questa stanza col volto di ragazzo, e adolescente, e ora uomo. Ma intorno a me non muta il silenzo e il biancore sopra i muri e l´acque; annotta da milleni un medesimo mondo. Ma è mutato il cuore; e dopo poche notti è stinta tutta quella luce che dal cielo riarde la campagna, e mille lune non son bastate a illudermi di un tempo che veramente fosse mio. Un breve arco segna in cielo la luna. Volgo il capo e la vedo discesa, e ferma, come inesistente nella stanca luce. E così la rispecchia la campagna scura e serena. Credo tutto esausto di quel perfetto inganno: ed ecco pare farsi nuova la luna, e - all´improvviso - cantare quieti i grilli il canto antico. Venti pagine di diario (1948-1949) Ciò
che non esprimo muore.
Poesia con letteratura Dopo
sofferto l’Oggetto torna
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